12.12.2007

Sin peso: un testimonio



¿Existo? Apenas he sentido los días...
Persiste el corazón embebido en salmuera,

tendida mi esperanza en la alambrada,

encogida y corrugada la memoria.

Más ínfimo que una pasa negra: persisto.

El mundo se carboniza de por vida:
un estudiado infierno me antepone rostros.
Delante de mí corceles negros ultiman mi rumbo
y nada me persigue y nadie me reclama.

Siento que no avanzo:
cual raicillas de mandrágoras futuras
germinando inútilmente entre las muescas del asfalto.

Mi receso en todos los planos
padece con rapidez una disipada sapiencia.
Apenas salgo a la luz, tras sobrevivir un poco,
se marchita esta aguzada voluntad metaloidea.

Más de la cuenta, de mí florecen truenos
—y negrísimos— que barren con nociones del futuro,
concentrándome a tientas, como nubes altas.

A las diez acabaré conmigo,
cuando mi padre se haya ido
a rascar la garganta de las minas;
dé inicio mi madre la maniobra de maquilas;
anhelen ambos la vacancia de quienes imposiblemente
andan en su búsqueda, navegando por ahí:
irrecuperables, cuando se han perdido;
irreconocibles, cuando se han hallado.

Y mi alma, con ellos, seguirá por siempre
el halo de una bala de cañón, aún no disparada.

Hanzel Lacayo

Poema tomado de: "La Piedad Sublevada(2007) ©

Fotografía: "At Midnight" (2007) ©

12.06.2007

Nota de Suicidio Nominal

Mi nota no es más que un parapetar deseos no consumados. ¿Acaso alguien voraz y con apetito amarillista se asomaría por la ventana como yo no me asomaría para verles, con la dentadura reluciente y los ojos gastados en caos y drama y esas predisposiciones asombrosas con que aceptamos o renegamos de la vida? Abandonados a su suerte o albedrío, les lanzaría los odiosos y perfumados pañuelos blanquecidos. Mi asco es honesto. Mas mi deseo no es meditar sobre las fuentes, los blancos de mi desagrado. Sencillamente lo he decidido esta mañana.
Como pocos saben, diciembre ha sido históricamente el mes que más he aborrecido, no sólo por sus tragedias, sino también por sus aires de antaño y decoraciones alusivas; ustedes conocen otras razones más dignas; la fijación personal es tremebunda... Hasta la fecha, he logrado consumar alrededor de 8 libros que han permanecido inéditos por motivos que no me atrevería a nombrar aquí por falta de tiempo (hay otros motivos de la burocracia que mi corazón desinteresado no entiende y de los que mi cerebro con una mayor agilidad se desatiende). Según dicen, tengo material suficiente para morir, y estoy de acuerdo. ¿Qué más necesita un poeta sino haber escrito lo suficiente para sentirse satisfecho? Además, mi novela está triturándome y de aquí hasta ahora los engranajes no han hecho más que ensarrarse y vestirse de costras. Debo lubricar la ferviente idea, la vesánica obsesión por lo limpio en la prosa.
Como lo dije antes, es parapeteo. Detesto el sabor férrico del paladar, así que no he elegido un dogal. Y el mar está tan lejos de aquí donde no estoy aquí ahora. Y el fuego me proveería de una excitación más grata que la que por dentro me avasallaría si tal vez me opusiera a respirar, y entonces no valdría la pena otro tipo de pena. Una horca es, cuando mucho, sobremanera retórica. Son pocos los poetas que han fenecido ahorcados. No he profundizado con detalle sobre este aspecto, pero debe ser verdad; la mayoría de las referencias hacen alusión a mis razones anteriores. Son más escasos los que, en verdad, han dado a guisar sus poemas al ojo público en su totalidad. Así que lo haré, voy a matar cierta parte.
Ayer pensaba en esto, mientras conversaba ―a solas― con David Parker y Ezequiel D` León Masís. Tensaba el letargo y consideraba no volver a escribir bajo el concepto de un libro. Siempre me he amparado bajo una sombra conceptual, pero ahora la corriente está tórrida y adimensionada; es casi una duna, memoria de sayal. He de volverme un empecinado redactor de entradas en su sustitución. ¿Quién leería? Debería mostrarme auténtico y rasante como en mi prosa trabajada. ¿Para qué? No merece un pétalo de la pena, apestosísima flor, fortísima pestilencia acídica.
Alguien dijo blues abierto. Vacilé. Luego me reincorporé. Nada tendría que lamentar; igualmente están muertos esos versos… Y nadie comprendería el móvil. Están todos llenos de ideas románticas sobre la poesía; están todos pendientes de la influencia, inflamados como un vientre que gesta una pepa deletérea, una minúscula, gravísima pupa de fuego que no quema. Es el vicio por quemar y no durar lo que les envenena. Por eso no debo flaquear. Empecé a cantar la letal cancioncilla:

Blues abierto:
cielo abierto,
como el enigma se cierra
para mostrar más cosas,
como las cosas se cierran
para mostrar más enigma,
y cerrar el cielo
en el blues abierto…


Lo soñé en algún momento de mi infancia. Recuerdo tan poco; hace tanto el sumidero… Soy feliz de tener la oportunidad de sufrir ahora. Esperen unos cuantos días. Me voy a cortar un ala. Vedme por la ventana como yo no los vería.

Hanzel Lacayo, 2007 ©

10.28.2007

Apuntes sobre Sal


I

No podéis suponer
conocer el dolor submarino
de la memoria del mar
sólo porque aplicáis,
a lo largo y ancho de la herida,
las letales pepitas de sal.

II

No frotéis la sal gema.
Por más que ansiéis refulgencia,
ante vosotros no relucirá.

¡Buscad brillo en la gema original!

III

¡Mellad esfuerzos en saber qué ansiáis!
Mas no blandáis la inmaculada
fuerza de la belleza
del modelado mineral artificial
sólo por violentar la pureza fósil de la sal.

IV

Si lloráis por ello, con lágrimas
terminaréis por disolverla.
Y así os quedaréis insípidos.

¿Es eso lo que queréis, talladores?

V

Brilla más vuestro ojo talámico,
cual mina de sal o gema, por lo añoso,
que por entrañar billo propio.

¡No necesitáis quilate ahí afuera!

VI

Si hendís vuestra aorta en el mar,
acudirá excitada la sangre
al encuentro con más sal.

Hanzel Lacayo

Tomado de "La Piedad Sublevada" (2007) ©
Fotografía: "Puzzled Jail" (2005) ©

10.21.2007

Mad´s Girl Love Song by Sylvia Plath


Sylvia Plath, mi gran adorada, leona de talones mordidos por la letra, escaladora de la perfección, me he atrevido a traducir tu canción.

Para el infortunio de muchos, mi traducción es libre; para preservar el ritmo he tratado de mantener cierto esbozo de rima fiel y prosodia. Lo cierto es que este poema se pudo haber traducido de una manera más exacta, y no atentando en contra de esos criterios fonéticos que debe entrañar una canción. Por eso, he decidido dar cabida a la rima, tratando de mantener el significado lo más incólume posible... Hay tantas notas que me gustaría apuntar acerca del poema; tantas explicaciones sobre el por qué decidí añadir ciertos pronombres y adjetivos, alterar la sintaxis, utilizar sinónimos no tan sinónimos, pero me gastaría esta entrada en aseveraciones que bien pudieran ser refutadas de diversas maneras.

Hay pie para la apelación, pues, mas no desearía entrar en batalla. Véase ésta como una versión íntima, personal:

Canción de amor de la joven loca

Cierro los ojos y el mundo cae muerto.
Alzo los párpados y todo vuelve a la vida de nuevo.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

En azul y rojo salen a valsear los astros
y hacia dentro galopa lo que es arbitrariamente negro.
(Cierro los ojos y el mundo cae muerto.)

Soñé que me hechizabas hacia el lecho
y me cantanas, quebrada luna; me besabas tan inquieto.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

Dios es derribado de su Cielo; se extinguen las llamas del Infierno:
escapan serafines, de Satanás el ejército
(Cierro los ojos y el mundo cae muerto.)

Imaginé que volverías como aseguraste,
pero envejezco, de tu nombre me desatiendo.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

En vez de ti, debí haber amado a un pájaro del trueno:
cuando regresa la primavera, al menos ellos sí rugen de nuevo.
Cierro los ojos y el mundo cae muerto.
(Creo que te inventé en mis sesos.)

Traducción de Hanzel Lacayo
Revisión: Denis Reyna


Mad Girl´s Love Song

I shut my eyes and all the world drops dead;
I lift my lids and all is born again.
(I think I made you up inside my head.)

The stars go waltzing out in blue and red,
and arbitrary blackness gallops in.
(I shut my eyes and all the world drops dead.)

I dreamed that you bewitched me into bed
and sung me moon-struck, kissed me quite insane.
(I think I made you up inside my head.)

God topples from the sky, hell's fires fade:
Exit seraphim and Satan's men:
(I shut my eyes and all the world drops dead.)

I fancied you'd return the way you said,
but I grow old and I forget your name.
(I think I made you up inside my head.)

I should have loved a thunderbird instead;
At least when spring comes they roar back again.
I shut my eyes and all the world drops dead.
I think I made you up inside my head.

Sylvia Plath

Fotografía: Mad Girl (2005) ©
Modelo: Arlen González

p.s: La traducción no pudo haberse hecho posible sin el imprescindible apoyo de Denis Reyna. Existía otra Arlen más idónea para la foto. Mad Girl es una de las primeras fotos que tomé, con mi ya decesa cámara de hojalata. La foto es mala, pero transmite el aura del poema con fidedigna demacración.

10.20.2007

Portrait by Salomón de la Selva


Tropical Town and Other Poems fue el primer libro de poesía que publicó Salomón de la Selva. Encontré un poema que me gustó mucho (esta impresión no sucedió con el resto) y decidí traducirlo. Me pareció un poema conmovedor y uno de mis favoritos del susodicho, si bien no me deleita en gran medida su obra.

Retrato

Como agua congelada ahí lo hallé,
con pensamientos cual deshojados árboles rodeándole.

Como agua congelada en su profundidad lo hallé;
nunca un verano fue lo suficientemente largo para deshelarle.

Traté de enfurecerle, sólo que
así creció más frío y reticente y solitario.

De todas las formas posibles, traté de amarle:
me acerqué furtivamente y me apoyé sobre él.

Perforé su superficie en buena parte
e hice de mi corazón sonda de plomo:

Pero estaba frío, de flanco a flanco;
cuán profundo era, no llegué a saber.

Traducción: Hanzel Lacayo
Revisión: Denis Reyna


Portrait

Like frozen water there I found him,
with thought that were like leafless trees around him.

Like water frozen to its depth I saw him,
no summer ever was long enought to thaw him.

I tried to make him angry, only
he grew more cold and reticent and lonely.

I tried all ways I could to love him:
I crept up closer and I leaned above him.

I pierced his surface in good part
and made a plumb-line of my heart:

Hut he was frozen through and through,
how deep he was I never knew.

Salomón de la Selva

Fotografía: "Forever Asleep" (2006)
©

9.30.2007

Sucio



Estoy sucio por fuera. Por dentro sigo intacto. De mi voz interna deflago; aún no lo sé. No sé cómo me he ensuciado. No sé cómo ha llegado la destrucción a lamerme los huesos.. Ni a mi propia sangre le ha importado que su dueño haya prosperado ciego. Ahora las hojas de bacará precipitan contra cada uno de mis sesos; ahora, las navajas me resarcen, una a una, hasta llevarme lejos de quien jamás lograría apartarme, aunque quisiese. Deberé aislarme, sin lavarme, hasta que el aire me limpie a ras de piel, arranque suavemente las costras. ¿Cómo aspiraría mi alma a cierto esbozo de redención? No cambiaría quien eres, y no salvaría nada. Más fácil sería sumergir la mentada, luego el cuello completo, en el agua... Y esperar... Que no será ya más.

Hanzel Lacayo

He Cracked A Word by Allen Curnow


Es difícil encontrar poemas de Allen Curnow en la red; empero, más difícil resulta encontrar traducciones de sus poemas. Por eso decidí traducir uno de mis favoritos: He Cracked a Word.

Agrietó una palabra

Agrietó una palabra
para alcanzar el interior de lo interior;
luego, la gran bolsa de papel quedó llena.
El hombre dijo: son buenos y maduros.
Ante los encogidos núcleos,
como lenguas negras en sus bocas muertas
hicieron mofa de la torpeza de canciones
y de la sabiduría bamboleante.
Éstos conformaron
una tonta y pequeña pila;
y las retozantes conchas
cayeron entiesadas sobre el suelo.
Y aquéllas modelaron patrones
a los que atisbaron retrasadas cámaras,
encontrando, como era usual,
gigantescos meteoritos
en el País de los Ratones.
¡Cuán descarado hurto!
Se asentó y asentó y asentó:
alimentando mecánicamente
la pequeña, tonta pila,
los patrones en el suelo,
no más consciente
que de recuerdos,
deseos, y un débil,
mas asertivo agijonazo de pulgares.
De su júbilo: los principios.

Traducción: Hanzel Lacayo

Debido a que dentro de mí afloran muchas emociones encontradas cuando leo ciertas traducciones de poemas magistrales, estaré subiendo las mías con mayor frecuencia. He aquí el original:

He Cracked a Word

He
cracked a word
to get at the inside of the inside;
then the whole paper bag full.
The man said were ripe and good.
The shrunken kernels
like black tongues in dead mouths
derided the silliness of song
and wagging wisdom.
These made a small, dumb pile.
The hopping shells froze to the floor.
And those made patterns
half-witted cameras glared at,
finding as usual
huge meteorites in Mouseland.
What a barefaced robbery!
He sat, sat, sat
mechanically adding
to the small, dumb pile,
to the patterns on the floor,
conciouos of nothing but memories,
wishes and a faint, but unmistakeable
pricking of the thumbs:
the begginings of his joy.

Allen Curnow

Fotografía:
"Wounds" (2005) ©

8.20.2007

Irremisible


A Arlen Siu

Deja de llorar con ese porte de irremisibilidad.

Las lágrimas sólo son luciérnagas cansadas,
luciérnagas atrapadas en un frasco
que advierten su muerte antaño
y se rehúsan a morir tranquilas.

¿Para qué agitar las membranas
de sus alas vanamente o brillar
ante los ojos de un ciego inconmovible?

Duerme saboreando el vidrio
y sus latigazos de silencio insípido
y el espacio mínimo
que pincelan sus contornos.

La quietud es la sabiduría
de las almas rebeldes y sensibles:
no te nubles ni te quiebres;
reconstruye tu vuelo dormida,
renueva tu vuelo derribada
pero sin moverte tanto
ni malgastando tu refulgencia…

Sólo vive para ensalzar la lejanía de tu muerte.

Sólo muere cuando estés amarga.


Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Salutación del Irrecuperable" (2005) ©
Fotografía: "Arlen Siu" (2005) ©

7.23.2007

Entre Flechas


“¿Qué será del corazón/ si el amor no tiene flechas?” Se preguntaba Lorca en su “Canción otoñal”, allá por 1918. Y yo entonces sueño una lluvia de flechas que cae sobre un hombre sin atinarle. Debe poseer cierto aliño para esquivar. Luego pienso que, como es natural en él, permanece quedo, ahí donde se vio colocado estratégicamente por las circunvoluciones de la imaginación de otro que soñó su existencia con mayor rigor del que él jamás se hubiera valido para gastarla. Inmutable, ningún vello de él teme a la lluvia o sospecha el rumor de cada flecha... La displicencia de su corazón sin miedo ha conmovido la iniquidad abocardada de cada lanceolada, y él se salva. Nunca supo que alrededor suyo se desató la más horrible de las borrascas.

A veces quisiera esquivar flechas. O tal vez quisiera que tan sólo una, de entre las miríadas de lluvias de flechas que descargo, diera en algún blanco (me lamento fatalmente de que hasta el blanco también escape de mi nada). Tan nebuloso y arduo oficio es hacerse el de no saber o no dejarse conmover. Cómo sea, ninguna flecha puede durar demasiado tiempo en el corazón de los hombres.

Hanzel Lacayo
Fotografía: "Glasswater" (2007) ©

7.21.2007

Poetas Nicaragüenses del Tercer Milenio


Este es mi primer intento de diseño para un Afiche (por parte de un no diseñador). Deseaba compartirlo, a propósito de la publicación de la Antología de Poesía Joven titulada "Novísimos: Poetas Nicaragüenses del Tercer Milenio", compilada por Irving Cordero y Martha Leonor Gonzáles, que circula desde inicios de año; y para no olvidar su ya sobremanera postergada presentación inaugural, que tal vez verá luz en Agosto.

6.07.2007

Dos Astrónomos



A Adrienne Rich

Fue quizás en el gozne
canalizado de la escuadra,
o a campo traviesa
de ángulos interminables,
entre el denso piélago
de cuerpos celestes y posibilidades,
que lo viste -o lo imaginaste-,
y pensaste que te desafiaba
también con sus instrumentos,
a una tasa que sobrepasaba
tu fructuosidad y tu cálculo
-la complejidad de tu nomenclátor-.

¡Y qué pensar de los cúmulos
y los agujeros negros
y el polvo solevantado
que entre ambos mediaban,
aplanando las probabilidades
de encontrarse cada uno confrontado
por la lente de sus maquinarias!

Algo envidiaste de su savia
que reafirmó tu existencia
y redujo a corpúsculos menores
la voluntad de progreso de tu oficio.

Al igual que tú, nunca pudo zarpar,
pero al ver la estrella más cercana a ti
vibrar con tal despilfarro e insolencia,
no pudo hacer más cosa otra
que dudar de tu existencia
para reafirmar el progreso de su voluntad.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de:
"Cien Muertes" (2007) ©
Fotografía: "Story of Two Stones" (2007)
©

Extrusión



Soy extrusivo.
No rompo los cuerpos.
No amaso sus sesos.

Encorcho su materia bajo el ojo de zoilo
que acoge una botella entregada por el mar.

Mi azufre es lento.
Sin añadir otra cosa,
mi tálamo muerde lo visible.
Emiten rudezas delicadas mis carótidas.

Poco a poco, me hago notar:
brezo de su prado primaveral
tomo por flor mis hojas secas.
Tardíamente entiendo lo presupuesto prematuro.
Encumbro la espada al caer la nochedad.

Parcial y ligeramente,
doy gracia a la picadura letal.
Un vestigio de cumplido deber
se suma a mis hiedras que,
sin recibir órdenes,
escalan a diario una pared.

Debajo de mí otro nace, a contrabatiente.
A pesar de todo, pretendo haber estado
aquí antes, cuando delante de mí
otros anclaron más menesterosos.

Cual Ecce Homo, dando mi vida
por otros extinguibles, sin cara,
sin redecir palabras ensangrentadas
al ceder mis oídos comprensivos al tropel.

Un extenuante calvario de la fe es,
tener que matarlos sin hacerme ver.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Caos No Dado" (2007) ©
Fotografía: "Waterfall" (2006) ©

6.04.2007

Impudicia de una Niña que Sueña



La niña le dio con el mango
de la carabina que él mismo
había usado dentro de ella,
pensando:
he derrumbado
al gigante de la torre
que mi torre ha derrumbado.

Pero no; qué gélida sorpresa:
encontrarse sola y asesina,
de espaldas a un mundo
diestro en arrullar a diario
al arquetipo de los bárbaros,
que esposan a las mártires
y bailan en señal de gratificación,
porque no hemos sido nosotros
ni tampoco los seremos nunca:
aquellos que matan, tarde o temprano
-y siempre matan demasiado tarde-,
a quien nos confinó a vivir
soterrados bajo escombros,
a recorrer calles más grises,
a bebernos de un sorbo la ciénaga,
a encintarnos la boca
con la fetidez de un silencio mustio.

Mas el gigante despertó
y volvió a tomarla, y ella lo soñó,
embebida de resquemos,
en otredades para alcanzar la perfección
de su falo desintegrado y su calavera.


Hanzel Lacayo
Poema tomado de:
"Caos No Dado" (2007) ©
Fotografía: "Early Summer" (2006) ©