6.07.2007

Dos Astrónomos



A Adrienne Rich

Fue quizás en el gozne
canalizado de la escuadra,
o a campo traviesa
de ángulos interminables,
entre el denso piélago
de cuerpos celestes y posibilidades,
que lo viste -o lo imaginaste-,
y pensaste que te desafiaba
también con sus instrumentos,
a una tasa que sobrepasaba
tu fructuosidad y tu cálculo
-la complejidad de tu nomenclátor-.

¡Y qué pensar de los cúmulos
y los agujeros negros
y el polvo solevantado
que entre ambos mediaban,
aplanando las probabilidades
de encontrarse cada uno confrontado
por la lente de sus maquinarias!

Algo envidiaste de su savia
que reafirmó tu existencia
y redujo a corpúsculos menores
la voluntad de progreso de tu oficio.

Al igual que tú, nunca pudo zarpar,
pero al ver la estrella más cercana a ti
vibrar con tal despilfarro e insolencia,
no pudo hacer más cosa otra
que dudar de tu existencia
para reafirmar el progreso de su voluntad.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de:
"Cien Muertes" (2007) ©
Fotografía: "Story of Two Stones" (2007)
©

Extrusión



Soy extrusivo.
No rompo los cuerpos.
No amaso sus sesos.

Encorcho su materia bajo el ojo de zoilo
que acoge una botella entregada por el mar.

Mi azufre es lento.
Sin añadir otra cosa,
mi tálamo muerde lo visible.
Emiten rudezas delicadas mis carótidas.

Poco a poco, me hago notar:
brezo de su prado primaveral
tomo por flor mis hojas secas.
Tardíamente entiendo lo presupuesto prematuro.
Encumbro la espada al caer la nochedad.

Parcial y ligeramente,
doy gracia a la picadura letal.
Un vestigio de cumplido deber
se suma a mis hiedras que,
sin recibir órdenes,
escalan a diario una pared.

Debajo de mí otro nace, a contrabatiente.
A pesar de todo, pretendo haber estado
aquí antes, cuando delante de mí
otros anclaron más menesterosos.

Cual Ecce Homo, dando mi vida
por otros extinguibles, sin cara,
sin redecir palabras ensangrentadas
al ceder mis oídos comprensivos al tropel.

Un extenuante calvario de la fe es,
tener que matarlos sin hacerme ver.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Caos No Dado" (2007) ©
Fotografía: "Waterfall" (2006) ©

6.04.2007

Impudicia de una Niña que Sueña



La niña le dio con el mango
de la carabina que él mismo
había usado dentro de ella,
pensando:
he derrumbado
al gigante de la torre
que mi torre ha derrumbado.

Pero no; qué gélida sorpresa:
encontrarse sola y asesina,
de espaldas a un mundo
diestro en arrullar a diario
al arquetipo de los bárbaros,
que esposan a las mártires
y bailan en señal de gratificación,
porque no hemos sido nosotros
ni tampoco los seremos nunca:
aquellos que matan, tarde o temprano
-y siempre matan demasiado tarde-,
a quien nos confinó a vivir
soterrados bajo escombros,
a recorrer calles más grises,
a bebernos de un sorbo la ciénaga,
a encintarnos la boca
con la fetidez de un silencio mustio.

Mas el gigante despertó
y volvió a tomarla, y ella lo soñó,
embebida de resquemos,
en otredades para alcanzar la perfección
de su falo desintegrado y su calavera.


Hanzel Lacayo
Poema tomado de:
"Caos No Dado" (2007) ©
Fotografía: "Early Summer" (2006) ©