8.20.2007

Irremisible


A Arlen Siu

Deja de llorar con ese porte de irremisibilidad.

Las lágrimas sólo son luciérnagas cansadas,
luciérnagas atrapadas en un frasco
que advierten su muerte antaño
y se rehúsan a morir tranquilas.

¿Para qué agitar las membranas
de sus alas vanamente o brillar
ante los ojos de un ciego inconmovible?

Duerme saboreando el vidrio
y sus latigazos de silencio insípido
y el espacio mínimo
que pincelan sus contornos.

La quietud es la sabiduría
de las almas rebeldes y sensibles:
no te nubles ni te quiebres;
reconstruye tu vuelo dormida,
renueva tu vuelo derribada
pero sin moverte tanto
ni malgastando tu refulgencia…

Sólo vive para ensalzar la lejanía de tu muerte.

Sólo muere cuando estés amarga.


Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Salutación del Irrecuperable" (2005) ©
Fotografía: "Arlen Siu" (2005) ©