9.30.2007

Sucio



Estoy sucio por fuera. Por dentro sigo intacto. De mi voz interna deflago; aún no lo sé. No sé cómo me he ensuciado. No sé cómo ha llegado la destrucción a lamerme los huesos.. Ni a mi propia sangre le ha importado que su dueño haya prosperado ciego. Ahora las hojas de bacará precipitan contra cada uno de mis sesos; ahora, las navajas me resarcen, una a una, hasta llevarme lejos de quien jamás lograría apartarme, aunque quisiese. Deberé aislarme, sin lavarme, hasta que el aire me limpie a ras de piel, arranque suavemente las costras. ¿Cómo aspiraría mi alma a cierto esbozo de redención? No cambiaría quien eres, y no salvaría nada. Más fácil sería sumergir la mentada, luego el cuello completo, en el agua... Y esperar... Que no será ya más.

Hanzel Lacayo

He Cracked A Word by Allen Curnow


Es difícil encontrar poemas de Allen Curnow en la red; empero, más difícil resulta encontrar traducciones de sus poemas. Por eso decidí traducir uno de mis favoritos: He Cracked a Word.

Agrietó una palabra

Agrietó una palabra
para alcanzar el interior de lo interior;
luego, la gran bolsa de papel quedó llena.
El hombre dijo: son buenos y maduros.
Ante los encogidos núcleos,
como lenguas negras en sus bocas muertas
hicieron mofa de la torpeza de canciones
y de la sabiduría bamboleante.
Éstos conformaron
una tonta y pequeña pila;
y las retozantes conchas
cayeron entiesadas sobre el suelo.
Y aquéllas modelaron patrones
a los que atisbaron retrasadas cámaras,
encontrando, como era usual,
gigantescos meteoritos
en el País de los Ratones.
¡Cuán descarado hurto!
Se asentó y asentó y asentó:
alimentando mecánicamente
la pequeña, tonta pila,
los patrones en el suelo,
no más consciente
que de recuerdos,
deseos, y un débil,
mas asertivo agijonazo de pulgares.
De su júbilo: los principios.

Traducción: Hanzel Lacayo

Debido a que dentro de mí afloran muchas emociones encontradas cuando leo ciertas traducciones de poemas magistrales, estaré subiendo las mías con mayor frecuencia. He aquí el original:

He Cracked a Word

He
cracked a word
to get at the inside of the inside;
then the whole paper bag full.
The man said were ripe and good.
The shrunken kernels
like black tongues in dead mouths
derided the silliness of song
and wagging wisdom.
These made a small, dumb pile.
The hopping shells froze to the floor.
And those made patterns
half-witted cameras glared at,
finding as usual
huge meteorites in Mouseland.
What a barefaced robbery!
He sat, sat, sat
mechanically adding
to the small, dumb pile,
to the patterns on the floor,
conciouos of nothing but memories,
wishes and a faint, but unmistakeable
pricking of the thumbs:
the begginings of his joy.

Allen Curnow

Fotografía:
"Wounds" (2005) ©