12.31.2008

CULTURA LIBRE VOL. 2


Esto lo debí haber colgado hace un mes, pero me venció la gravedad en las gónadas. Sin embargo, el año todavía no acaba. Bájenlo y léanlo.

También los exhorto a visitar el Blog de Cultura Libre: http://somospuente.blogspot.com el cual aún no he visitado todavía, pero quizá si ustedes lo visitan primero me pueda sentir un poco motivado a hacerlo. Es broma. El diseño está a cargo de mi compadre Alberto Aburto.

Hanzel Lacayo

BAJAR - Cultura Libre Vol. 2

11.29.2008

Pequeña dictadura sinfónica


Que la paz esté contigo, Señor, si en algún lugar estás, si en algún lugar fuiste, y todavía te calzas, tenuemente, como en los hornos no se funde el pan y sólo se infla insensatamente tras no lograr fluir. Tan cierto como pueda ser mentira que todavía quede un poco de furor en mi vida, un espíritu pobre frotándose morbosamente contra el imperio más rico. Es el rebaño de los elegidos, siempre vivos, sonrientes, cual rojas bocas de fuego que no hallan asiento en el cielo. Por Usted enrollo mi lengua en mi caja de fósforos y pienso: debo esperar antes de que en mí pueda arder una astilla semejante a tal idea. Sería de un color celestial y monótono, ninguna comparación con toda la plata en la sangre que ha de juntarse con el polvo algún día, cuando ya no sea, y decir: al fin y adiós. Lo sé muy bien y no me aterra.

Perdónate, pues, por estar dentro de Ti a como yo me he perdonado por quedar fuera de mí: un espiral escalándose, cualquier basura que no pueda conformarse con ser nada menos que un fantoche del vano mundo, un vicho enjaulado en las sinuosidades de un círculo y que no se conforma con quedar sólo eso. A pesar de Darío, yo no persigo una forma que no encuentra su estilo, o el huevo que fue primero y las gallinas que fueron después, y que nada por nada detrás del espejo del conocimiento frieron en una sartén de las probabilidades. Es decir, porque si los Dos existen, antagónicos, no quiero tener nada que ver nada con ustedes. Absuélvanse por haber deseado más; por haber llevado en su viaje más de la cuenta, y déjenme de una vez por todas respirar mi sangre tranquilo.

Tanto tiempo tuve que abrirles paso por el aire como el gemido de una pistola, y el terror perdió significado en toda ala que quiso nacer en lugar de la espuela que, por ley, es mi impronta con su venenoso color a muerte. La verdad es que no soy tan oscuro como podrían pensar y que tampoco he perdido la cabeza en el filo del metal ni me arrojaría del tercer piso aquel. El día es claro y el océano, aunque gélido, ya no lacera mi piel a como un día, ustedes con todo su ejército y todas sus armas, sobre la herida la cal ardiente depositaron, entretejiendo pequeñas porciones terrestres de lo que yo nunca llamaría Cielo, ilusión del Cielo, capricho de los terrenos, cosas seniles que me enseñaron a creer.

Llevo mi casa conmigo a todas partes, y eso me basta: cargar mi soledad a cuestas como un hijo en vientre, ningún rey sin corona, pero la percepción de disfrutar de todo el oro efímero, incluso de toda mala interpretación que se dé de mí. Me gusta, realmente, que llueva de vez en cuando ácido sobre mi cabeza para morder talón de hierro en el oficio de cagarla como cualquier humano la caga, justo en ese instante en que todos están allá afuera creyendo disfrutar, oh, conmovibles, del verano, y no gastar el aliento de una llama en contradecir cualesquiera de sus apreciaciones.

¿Qué clase de poeta soy? ¿Debo insistir, señor-mujer anónima? ¿Debo quedarme a conversar sobre este aspecto en afiliación con sus dedos ignotos y reflejar mi rostro en el brillo de sus cuernos limados? Debo afirmarle que no se puede ser nunca un poeta responsable y, por tanto, mucho menos razonable, y que, aún con la desfachatez de todas las piras que pudieran convertir en ceniza las aspiraciones más egoístas y egocéntricas de un hombre, el interior de un poeta nunca está vacío, inclusive bajo la pesada sombra de cualquier persecución extraterrena, que no tiene dimensión en una mente capaz de seleccionar objetivamente a qué brasas prestar la atención debida, qué decoro o inmoralidad asumir.

No cabe el nombre castigo en este mundo. No me convida a creer que toda la tragedia tiene un móvil inspirado por una sobre-mente perfecta, latente en cada átomo, y bien que es justo precisar que todo átomo vibra y se sostiene en el vacío. ¿El mundo? ¿No es acaso un interesante collage? Una batidora expectante donde todas las mezclas se sujetan, y se crea y se destruye lo que no se crea ni destruye. No soy muy joven, verdaderamente no, para escribir notas tan escalofriantes, y no lo son más que ante el escalofrío natural y subjetivo de una cabeza con mil y ningún justificaciones para decir: oh, no escribe sobre amor para el prójimo, etcétera, etcétera.

¿Amor? ¿Belleza? Qué sois ante un regazo cálido, un abrazo propio que podría jurar, gime mi sello, el tiempo para gastar caminando entre extraños y todo lo que en esa brecha se queme ligeramente, ese buen fuego para arrimarse, seis manos amigas, un pedazo de una casa, comida efímera, vidas con propósito gravitando en derredor, guiones de los que no soy parte (y de los que tampoco quisiera), en que todos cultivan sus flores artificiales en el pasto verde, y el verde es todo lo suficiente, todo lo necesario, y la memoria de una madre, mi memoria, mía, mía, y no necesitar mucho para estar tranquilo, porque no hay felicidad eterna, oh ficción, y con lo que queda, tengo.

Por eso digo: no me atreveré a volver a nacer con sueños de amor y esperanza. Y mucho menos quiero ser un Rubén o un Carlos. Quiero ser, como dijo una poeta, “simple y llanamente”, Hanzel Lacayo. Y estoy jubiloso y fresco como una cicatriz recién hecha ante cualquier oposición u obstáculo, porque me gusta que duela mucho y es el único furor al que respeto, y cuando no duele es casi tan jocoso como una buena broma en tiempos del cólera amigo.

No hay terror, verdaderamente, en las cosas. Los ojos, bocas, manos suyas, son el terror. Haced con ellas buen fuego, si aún os queda leña para amaros u odiaros entre vosotros. Ya no vivo en aquel árbol que fue derribado, pero he hecho tablas bien macizas. Y creo que de esas tablas se trata, y lo que haré con ellas después; no lo sé aún, ni es hora para saberlo, pero las tengo firmemente asidas al lomo, y estoy esperando… ¿Qué más puedo desear?

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Headless" (2008) ©

8.26.2008

Invitación


Pinchen la imagen para agrandar; la verdad es que aún no sé cómo hacer que las imágenes aparezcan más grandes por aquí. Ojalá den los acostumbrados nacatamales anuales. Llegad!

Hanzel Lacayo

8.11.2008

Monólogo Menor


Monólogo menor

Fue un gentil accidente.

Me supe grave cual discurso de padre:
Yo soy el mono hirsuto
que los óleos sacros domestican.

Domaron mi bóveda y ahorcaron mi talle.
Fresa de frenesíes en el consejo bíblico:
comes una, comes dos, y no paras.
Era como un hongo apocalíptico.

Yo saltaba cuerdas sobre líneas definidas;
inocencia de la golosina brillante
al fondo de sus rojas pupilas.
Una demencia de niño,
calcetas hasta las rodillas,
bermuda de mis puerilidades,
sentado último en la fila,
usted me decía, señor pederasta:

Alejado del padre de padres
tienes un aire inmunizante
que sofoca a todos mis niños.
¡Por el credo inmolarás tu sangre!

Entonces la filosofía
se empastó en mis páginas
como un injerto suicida.

Poco a poco, fui internándome.
Quebrantahuesos por uniforme,
el porte, el corte y los modos brutales;
pero tener a bien se puede,
tener a mal, presente:
doblar no se pueden
los metales más preciosos.

Yo vestí medroso el blanco prometido.
Nemoroso en mis fotos de quince,
talaron mi cofia más preciada.
Me extirparon de mi tierra flagelada.

(Gárgola: tú hubieras barrido
con garras y fauces más piadosas)

Fue un gentil accidente.

Luego fue el cáliz,
la civilísima oblea de arroz.
Nunca supe reducir mis malas sumas:
leche ácida cuajando en la conciencia,
en los nudillos, en el cuello
y en el coño del padre.

Olvidar era una fruta extraña
marcesciendo en la punta de mi lengua
que no decía nada si previamente no baldeaba.

Hoy por ti, mañana por nadie.

Yo soñaba con el pulso grávido y templado.
Usted ordenaba las cartas rojas en el asunto.

¡Libemos!
¡Aterricemos la carne!
¡Encendamos el raquis!

Tomados de las manos los niños
en fila india recitemos las oraciones,
ritual que inficione a los hijos.

¡Haced a la izquierda el crucifijo!

El amor dora en las copas,
y el vino se multiplica en mis sienes:
un veneno seguro rebanando mis sesos
con sus hebras de grafito.
Su saliva caliente resbalará
como sangre de algún día
por el frente de la contrahuella
y el frío escarbará profundo en su dentina.

Fue un gentil accidente.

Mariquitas de élitros rojos
en las mejillas crecimos.
Sargaza de las colas, gorros frigios y sotanas;
nariz, perfil, mentón como arpón
que raya las cortinas.
El blanco y el amarillo papales
se me ensarta en las venas
como cánones de ciencia porcina.
¡Sobrevive! ¡Recrudece! ¡Remienda!

Santos miles y querubes
mostraron las uñas unívocas.

¡Extírpate! ¡Lacérate! ¡Deprávate!

Ya ves tú: nosotros comemos del filete fácil
ofrecido por manos prodigiosas como las tuyas.
¡Ven a elevar con nosotros la lechuza!
Siembra trigo y cultivarás reces.
Hazte el ciego o besa el suave acero
con un ojo cosido y el otro abierto
para que siempre nos recuerdes.

Fue un gentil accidente.

Fue aquello como el fardo que aplastó
en un cuento a aquel bicho de hombre.
Cosa interior que muerde el costado
cuando suda el hijo diligentemente
y levanta en cama su carpa
cual concha sombreril por las noches.

Ya ves tú que tanta letra
no ha logrado cuajar en tu mente.
Chima las monedas para que reluzcan más,
y no riegues tu sangre ni percudas tu cuero
antes de reconvertirte en virgen.

Era el uso del fruto repujando en su paredón.

¿Fementido? ¡Por supuesto!
Pero yo cobro caro y tengo el perdón
al alcance de mis ingles.
Un día parecerá un estandarte;
otros, píxide; confetti de menta
refrescándome la fe postiza.

Búscate otra cruz ahora
que te borre los tatuajes, y olvídame.
Algún día, quizá, tú también
puedas levantar una hojuela en su nombre.
¡Pero basta de gazmoñerías!

Fue un gentil accidente.
Créelo o rasúratelo:
¡Este es mi cuerpo, esta es mi sangre!

Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "Días de Ira" (2008) ©
Fotografía: "You Too" (2006) ©

8.03.2008

Cinco poemas de "Días de Ira"


Parece que la fotografía que había trabajado para mi portada tendrá que esperar a que saque otro libro. Aparentemente, era muy fuerte para aparecer en un libro del CNE (y no dudo que lo sería también para aparecer en portadas de otros sellos), así que decidí usar Glasswater (la que acabo de subir).

Al menos le dará color al libro, cuya portada iba a ser en blanco y negro. Mientras tanto, estoy viendo dónde insertar Bathroom Thoughts. Quizá para algún otro proyecto, qué se yo. Pero esperar me mortifica. Ahí la subiré pronto.

Por ahora les dejo unos cuantos poemas de Días de Ira. A veces, uno lee tanto lo que escribe, que el efecto que causaría a un extraño termina invisibilizándose por completo dentro uno mismo, como si uno se aburriera de lo escrito. Como sea, aquí les va:

Mala Fe

Si pretendo, me achato:
montaña disectada hasta granito,
elevada cual semilla infértil de mostaza.

Si prodigo la divina proeza,
contamino con mi lengua el cubrecáliz.
Si evoco del crisol la lava,
es el tirante de agua lo que entra
por una puerta a cuyo monstruo se teme
aún guardado debajo de llave.

Si voy derecho, seguramente fallaría
mi albedrío, pues la lápida sigue en pie
y el rigor de esta niña muerta recién nace
con la devoción de una exhortada ex matrem.

Tan mala es mi fe, pero así es,
y esto que es, es bueno.

De "Los Predicados del Diablo"


Casa del Eremita

Cuantos quieran fueran los granos de arena,
ninguno macizará mi casa
sin la correcta pasta ni la correcta lengua
para amasar las palabras cerradas
con que cubro mi cuerpo
de la vulgaridad del mundo.

Es mi techo el esbozo de una cruz:
no hay día, allí donde clavo mis ojos
y las pestañas rascan el día soterrado
bajo un silencio vertical que es sólo sótano.

Las puertas y ventanas de mi casa
no se hallan del todo cerradas.

Mi casa no tiene puertas ni ventanas.

De "Los Predicados del Diablo"


Río primero

Si aparece una gema, de nada importará.
Si usurpan los vestigios calc
áreos
de una olvidada civilización, de nada servirá.

Polvo unívoco seremos algún día
y en el polvo: polvo al unísono,
y bien sé que no te hallaré…

Tú das la orden a labio suelto:
¡Escarba! ¡Escarba!
Mas no ando en búsqueda de agua.
Ya se ha hecho casi toda mi sed
una torva de arena.

No me quedan dulces sabores ni agrios.
La voz secreta del pozo
fatiga mi cuerpo maniatado.

Tú contigo puedes ser bien ese río,
y sé que mis días están contados con él.

De "Jardín Anterior"

Revelación en el jardín

Gracias plenas por escribirme, esperanza,
unos cuantos datos de sopor bajo las yemas.
Aunque no ansíe ya poseerte, malva.
Aunque fuera que faltare muy poco
para la evolución de tu flor.

Por irrumpir, deseo bañado en oro,
en estas rojas pupilas que, atizando
y repujando en lo hondo de la retina,
han aprendido a poner más atención
a la belleza invisible de los sesos
que a la invencible falta de sesos de la belleza.

Gracias, flores tristes,
por nacer a la orilla de mi puerta
y no conducirme demasiado lejos de la casa
a la que se le está derrumbando la dueña:
belleza durmiente de la tragedia
destilada en ese caldo-vino del celaje
que resbala por mi cuello,
lamido por el fuego de tu lengua.

Ya no por amor, como algún día
empellaste a mi puerta
encontilando con tu ira mis calderas,
tornando humoso el caldo fértil de mi lucha.

Gracias, en verdad, por esta bocera:
Oh, residual! A seis pies bajo tierra.

Con los gusanos escalaré tierra arriba
como una sola espada viva
y seré una más de las letales horquillas,
un botón que te diga con el lamento
de nunca ya llegar a abrirse:

Vete ya de mi jardín para siempre.
No voy a dividirme delante de ti.

Así como yo no supe a tiempo decírtelo.

Pero ya he aprendido a crecer sola;
a morir sola, finalmente,
barnizada con esta cruda verdad.

De "Jardín Anterior"


Urdiendo en las cenizas

La sala cuece a los desconocidos.
Se acercan con antojo de urdir en tus cenizas.

Ven en ellas un cierto día,
un episodio emblemático
con campanarios, orquestas,
la posibilidad de un cuerpo entero,
y también, en su postre,
un porvenir en su ración insomne.

Sus velas y sus flores no me alumbrarán la vida.
Y si han de alumbrar la muerte de mi madre,
la esperma y las coronas no hacen
más que enhebrar ira tras ira.

Eras, al momento, un tallo entonces,
un listón de raíces que no crecería jamás.
No quedaba más tiempo para la hoja
y en su fuga inesperada,
el agua apenas alcanzaba para mantener
la expresión de tu sazón eternal.

Una cara así no se puede borrar fácilmente.
¿Y qué poder tienen las lilas ante tus cenizas?

Te tocaron con manos más apáticas
que los fármacos experimentales.
Te violaron ojos más somníferos
que la muerta voluntad
del escalpelo y las tenazas
de un cangrejo por hombre
que descubre su coraza
para gemir acero suave
en el endurecimiento de la carne.

No quise decir tu nombre a nadie para no ensuciarte.

El blanco yeso encripta lo endrino ahora,
y no me ofusco de cuán exactas han devenido
la rigidez y palidez marmóreas.

De un mismo árbol,
tu muerte nació varios frutos,
sin exigir candor ni rubor alguno
en ese festejo de la nada reconsiderada.
Es el peso que las velas confirman,
palilalia de una carne empolvada
que no oscurecerán las parvadas,
pero esto todavía no pasa—pienso.

Y velarte es aún oponerme a esta tala
que taló el mundo a mi alrededor.

Tu muerte viva alivia más que su carne viva.

Para mí ellos son las cenizas, madre.

De "Últimas Iras"


Hanzel Lacayo
Fotografía: "Glasswater" (2007) ©



7.29.2008

Muy pronto: Días de Ira

Aparentemente, si todo sale bien, Días de Ira, mi tercer libro, el cual fue elegido como uno de los libros a publicarse en la Convocatoria Anual de Publicación del Centro Nicaragüense de Escritores en cooperación con ANE-NORAD (los noruegos), estará saliendo de imprenta a finales de este mes, con una presentación tentativa para el 29 de Agosto. Este panorama, claro está, puede cambiar; de lo contrario, tendrá que ver luz a inicios de Septiembre. Como sea, siento que falta tanto...

Ojalá me dejen pasar la portada. La imagen de esta entrada es uno de los tantos bocetos que hice con fines promocionales (hay unos más bizarros). En la portada real aparezco yo tratando de matarme en el baño.

Este es el texto que aparecerá en la contraportada:


"Días de Ira
es una obra múltiple, íntima, que parte de la fusión de secciones autónomas de libros cuyo autor decidió deliberadamente no extender. Los Predicados del Diablo es rica en influencias de la poesía kannada; en ella, el autor reflexiona sobre aspectos ontológicos, cuestionando y revalidando su propia identidad poética. A esta sección procede Desencartes, donde el autor reúne mucho de lo que no estaba supuesto a consolidarse en una obra; se trata, pues, de poemas sueltos. En Jardín Anterior se apropia del género femenino para protagonizar
el vario talante y el vario idilio de la ira de su alter. Últimas Iras apela por un tono más militante para esbozar situaciones alusivas al aborto, la pedofilia, la familia e introduce finalmente a Bañando a mi Madre, poema épico a manera de deliquio, preludio y soliloquio, dedicado a su madre, Josette Avilés, quien falleciera el 30 de mayo de 2008. "

En fin, a esperar...

Hanzel Lacayo

7.28.2008

GENÉRICA 01 DE AGOSTO



Por fin, Genérica va a salir a la luz el 01 de agosto. El adelanto del diseño está genial; hay que rendirle el charro a Ernesto Bautista, quien prefigurase el proyecto hace varios atrás. El primer número contendrá los siguientes atentados, extraídos del Blog de Wingston:

ACTIVISMO. colectivo artificio se toma la palabra y el espacio y henry petrie (ese poeta con el que nos dormimos hasta las 2 de la mañana el primer día de conocernos en el encuentro poetas en el salvador) habla de compromiso.
PERIODISMO. ajá, la mariposa wendy aparicio fotografía sus maripositas.PINTURA. goya y el segundo conjurado.
LECTURA. ejem. ahí va otra vez el autobombo. una oveja escribe sobre el chileno héctor hernández montecinos.
LITERATURA. redimimos un artículo del poeta rafael menjívar ochoa.
TEATRO. con jorge quinteros y javier ramírez.
LENGUA. elezar rivera recuenta los estudios lingüísticos del español dialectal salvadoreño.
ALGORITMOS. goriron, alma karla sandoval y mario zetino en dietarios perversos e inclasificables.
ENTREVISTA. krisma mancía conozca más de esta excelente poeta en una maravillosa entrevista bajo el viejo y conocido refrán de “lo bueno no siempre es breve para ser dos veces bueno”.
POÉTICAS: joan bernal bernes, luis hernández, armando maldonado, elisa ángel, gabriel woltke, hanzel lacayo, javier alvarado, javier romero, daniel matul y ana gabriela padilla.

Pueden encontrar mayor información en:

http://www.proyectogenerica.org/

6.22.2008

Last Window



Esta es la ventana más hermosa que he visto en mi vida. Es la ventana de una de las habitaciones del Pembroke Memorial Hospital, donde mi madre pasó sus últimos días antes de morir. La ventana tenía un sedazo que hacía parecer al mundo una pintura. La pintura daba la impresión de ser fácilmente penetrada. Entrar en ella, sin embargo, hubiera equivalido a saltar desde el tercer piso, y uno así sólo podía palpar la distancia de unos sobrios edificios con los dedos.

Frente a una ventana el mundo desenvainó su dogal caliente para herir de por vida mi frente frío. Frente a una ventana, después de tantos meses de distancia, te volví a ver, y me abrazaste fuertemente para decirme que me amabas, que hubieras deseado que las cosas hubieran resultado diferentes. Hubieras dado la vida por ello, pera entonces ya no te quedaba más vida, y lo poco que tenías me lo diste enlazado a la fortuna de una despedida prematura.

Yo también quise abrazarte fuertemente y decirte que te amaba, pero las palabras no brotaron ágilmente. Se las tragó un suspiro que probablemente tampoco escuchaste, y este vacío carcomió mi mente con un terror de termitas rugientes. Quise abrazarte fuertemente, pero estabas tan frágil, tan pequeña entre mis brazos, como una niña, que tenía miedo que esos brazos pudieran haberte hecho perder los últimos pétalos.

Con los días, he comprendido que no podré liberarme de estas reminiscencias. He ornamentado mi vida como me lo sugeriste, pero las flores siguen siendo plásticas. He desencostrado la pared de enfrente para tener una imagen de limpieza, pero hasta el blanco ensucia mis entrañas. Los momentos de felicidad son intrascendentes como el pasto, la tierra y los pájaros: mi vida podría continuar incólume y deseca sin cualesquiera de ellos, y nunca tendría la necesidad de pensar en un lugar donde vivir si tan sólo te tuviera. Sin embargo, persevero; trato de sentir que no has muerto. Coexisto. Miro las fotografías, y siento que la muerte no ha acaecido, y en momentos de privación y enclaustramiento, descubro que mientras más trato de salir a la fuerza y reintegrarme, más rápidamente me detengo.

El mundo en el que trato de insertarme tiene tantos colores brillantes y la mayoría me resultan ajenos. No es como el edificio tras la ventana, que parece arder y descorrerse en humo. El mundo que quisiste para mí, en cambio, tiene garras, no existe todavía, y nunca será igual sin ti. El protomundo sigue henchido y manifiesto, y no se derrumbará con estos trastoques de amor en el fuego. Dime: ¿adónde más podré ir? ¿Hacia qué cenizas marchar?

El paisaje de esta ventana fue el último recuerdo visual que te llevaste del mundo. Luego, el sedazo de tus párpados cayó sobre tus ojos, y tu visión quedó únicamente volcada a la oscuridad de tus cuencuas. Sólo te iluminó así la luz de tus memorias, apiladas unas sobre las otra, como una tarta nupcial, y hoy subo esta fotografía con toda la nostalgia que me queda, para mostrarte el último pedazo de esa tarta.

Subo esta fotografía como un grito de socorro, una señal de humo. Si acaso puedes verla, desde donde quiera que te encuentres, quiero que la llores lo que tengas que llorarla, y después la borres de tu muerte. Quiero que huyas de este embuste, de esta efigie que no logro todavía arrancarme de la mente. Quiero que saltes, madre, y vueles.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Last Window" (2008) ©

6.10.2008

30-05-08


Pues, creo que este es el adiós, por ahora. Siempre tengo en mente el sueño y aquel deseo que sólo tú y yo sabemos, pero creo que pronto habrán unas cuantas goteras con las que lidiar. Es imposible quedarse callado ante tanto orate. No me puedo comunicar.


Quisiera ser más persistente en cuanto a lo que te prometí, pero no me dejan cumplir. Será cuestión de tiempo. Ahora, no me culpes por odiar el 30 de Mayo, aunque tú lo hayas elegido; no puedo amar y odiar un mismo día a la vez. Quizá cambie de parecer, con el tiempo. Por ahora, no puedo hacer más cosa otra que guardar silencio.

Aún no he terminado de escribir tu libro, pero estoy cada vez más cerca. Creo que lo anexaré a otro, como he venido haciendo con los anteriores; hay ciertas piezas incompatibles, irreconciliables, pero ya hallaré la forma.

Bueno, esta era una breve nota; quería subir esta ligera fotografía para recordar esa tarde. Un pequeño obsequio innecesario, que seguramente hubieras adorado.

Besos, madre.

Hanzel Lacayo

5.28.2008

Apologético



Quise optar por otra escena: una coronación de guirnaldas bajo el candor terroso de media tarde, flores rígidas, color rasante, globos, quizá, para decir adiós, o la ración diaria de tus rostros conocidos, lo mucho de pájaro que se pudiera haber hallado entre los sauces y los rascacielos, si acaso se pudieran abrir de par en par como tu herida o la semilla que conmueve al prado que la exhorta a convertirse en árbol.


Pero estas paredes de hielo, esta gran osamenta cuadrangular con entreluces que laceran las cortinas y un paisaje de gis que se escurre junto con el violento rocío de los cristales azúreos, son todo el caos que pudo darse, y no por ser inertes las manos que sombrean la frente con el pulgar en la unción, o muy distante el trastoque de látex de las enfermeras cuando drenan los tubos de tu vientre que permanece sereno e inmutable como un dios, mi alma no dejará de temblar al final de la casa adonde no pude llevarte a tiempo.


De nada serviría consignarte estas líneas una vez que hayas abandonado tu cáscara, y por cuanto de la misma forma en que estoy bastante relacionado con la inhabilidad de recolectar esos poemas para rendirte honor en el ojo ciego del calvario de alarmas y sirenas, pido perdón por no haber terminado de escribirte el libro en el que prometí bañarte. Sé que nuestra cita está pendiente, y que será cuestión de horas antes de que cemente mis huellas digitales con jabón antiséptico.


Tu anchura entonces se acostará en los surcos de la palma con que cerraré este capítulo de polvo amasado con la leche del principio y los fluidos finales. Esta idea cercará mi cuerpo, y me impedirá pasearme por las veredas con una cara corriente. Esta deuda será mi sonda, y todo lo que a través de ella fluya, será cual alimento sin digerir para un polluelo.


Tendría que inventar una necesidad mayor para sacar a relucir el cielo de este sótano, un arrebato de pliegues mordidos que forjen mi croquis, y la boca como un panal oscuro sin abejas, y la nariz como un túnel estrecho por donde sólo aromas letales penetren para converger y decir entonces: así huelen tus últimos días, tus últimas palabras...


Pero no podrá ser hoy, madre, y bien sé que si pudiera serlo, ya tus ojos bajarían el telón para volcarse a su propio plectro, casi como si fueras esa mujer extraída del espejo que todas vosotras urdís con una apariencia de presteza descocida, al momento de pasar algodón al maquillaje y descubrirse la calavera cubierta. ¿Dónde se puede colocar un vacío así, madre? No sé cómo crear un paisaje para vivirlo.


Mientras tanto, levanto la carpa y la clavo por sus cuatro costados con material idéntico al de tu cruz múltiple. Velo cada lamentación que es como una seda que cobija mi letargo. Una réplica de Plath vigila al margen de mis cejas cómo letra asciende para borrar esquela, y tu dorso es un tesoro que prorrumpe de la tela, sudoroso y lento, con la ternura del monstruo acostumbrado que no podemos echar de la mesa donde todos comemos la sentencia y quebramos sus misterios de castaña. No se puede hacer chimar la tinta para que su sangre entre por los codos, y es preciso que aprenda a vivir sin palabras antes de atreverme a ensuciar tu memoria. Tercas son las falanges, y las uñas no pueden gastar el piso para abrir el hoyo en donde colocar la cabeza. Ninguno de nosotros supo ser buena avestruz.


Entonces pienso que no habrá caída más honda que la mano que apunta hacia el cielo que no derriba después de agotar sus recursos, ni aplomo más doloroso que la renuncia de los sesos por dar cabida al corazón en un podio donde las decisiones son delimitadas por la muerte, ni mayor pico ruinoso con que horadar mis entrañas que el sordo canto de unos ojos eclipsados que gritan sin decir nada, y la filosofía muda de los frascos de medicina, y los rostros angustiados de los convalecientes colaterales, y las colchas que no calientan la esperanza, y la carne acariciada por las garras de la morfina, y el aire más frío que la piedad del Loki, y la visión del embalsamamiento prendiendo su garfio en los párpados, y la dulzura hecha de sazón con ácidos licores amarillos.


No quiero enterarme de la música, y que la velocidad es esta música, y que el horror es esta música de la cual no logro despertar, y continuar aún creyendo que lo que cayó sobre nosotros fueron siseos de agua, y no flechas.


Hanzel Lacayo

5.14.2008

Hanzel Lacayo en Quinto Encuentro Internacional de Poetas "El Turno del Ofendido", El Salvador



Lecturas de Hanzel Lacayo


Sábado, 17 de Mayo

Hora: 3:00 PM
Lugar: Casa Comunal de San Antonio Los Ranchos de Chalatenango
LECTURA DE POESÍA
Participan: Victor Casaus, Roberto Becerra, Hanzel Lacayo, Jonatan Lépiz, Francisco Andrés Escobar y Antonio Aguilera.


Hora: 8:00 PM
Lugar: Café Cultural La Lumbre
CONVERSATORIO: CENTROAMÉRICA , ¿DUERME?
Participan:
Hanzel Lacayo, Jonatan Lépiz, Roberto Becerra, Javier Alvarado, Marvin García y David Juárez.

Lunes, 19 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Casa de la Cultura de Panchimalco
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Hora: 3:00 PM
Lugar: Colegio Abraham Lincoln de Aguilares
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Martes, 20 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Casa de la Cultura de Suchitoto
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Hora: 6:00 PM
Lugar: Cancha Pública de BKB de Aguilares
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Miércoles, 21 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Complejo Educativo Delfina de Díaz de Guazapa
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Andy Young, Khaled Hegazzi y Antonio Aguilera

Hora: 7:00 PM
Lugar: Café Cultural La Lumbre
EL VERSO INTERMINABLE
VENTA DE LIBROS Y LECTURA DE POESÍA
Participan: Todos los poetas

Jueves, 22 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Universidad Don Bosco de Soyapango
LECTURA DE POESÍA
Participan: Hanzel Lacayo, Javier Alvarado, Harold Alva, Rei Berroa y Ricardo Lindo

Hora: 3:00 PM
Lugar: Instituto Nacional Albert Camus de San Salvador
LECTURA DE POESÍA
Participan: Khaled Hegazzi, Andy Young, Marvin García, Hanzel Lacayo y David Juárez


Viernes, 23 de Mayo

Hora: 10:00 AM
Lugar: Casa de la Cultura de Panchimalco
LECTURA DE POESÍA
Participan: Vladimir Luis Tirado, Javier Alvarado, Hanzel Lacayo, Lauri García y Roberto Quezada


Bañando a mi madre

I

Sin vernos a los ojos comimos el pan juntos.
Nos untamos pasta pura de la muerte,
remojándonos en agua turbia,
fiera más y aún salada que del Nilo
palpitada la sal y en un beso final
tú y yo congregados: inútilmente,
viva mente, vagamente:
más hijo tuyo que tu padre mismo.

II

Madre: tú lavaste mi herida
a costa del escollo de tu herida,
eternal en la muerte que tomaste
como la bandera es incendiada a fogón.
Ahora estoy lavándote, madre, degustándote;
regresando a mí mismo: pan de mi sangre.

III

Era craso tu cabello si ondulado a mi alcance.
¿Por qué no se enroscó en mi cuello
y en el corazón hecho añicos
y en el incontenible dolor de mi carne,
cada uno de mis folios
como cortes de mamífero?
Me hubieras sedado así,
seducido verdemente hasta matarme,
sin saberlo, madre, cuando aún era tiempo.

IV

Tu peso muerto está troncado en silos
y espejos oscuros que no atino a resentir.
Como tú yace ahora el endeble carmín.
Pronto hecho todo llanto en tu polvo
tu recuerdo se hará polvo de mi sangre.
Sin persistir durante mucho tiempo,
nadie sabrá ya de mí quién es
hielo u hombre, u hombre que quedaba.

V

El viento sopla sin raptarme.
De tanto reptar, he anclado en algún pecho.
¡No sé de quién se nace!
¡No compete a mis escalas de dolor!
Florecida de raíces, quedas:
torso duro, fuste terco;
consagrante rigor de la piedra que yo era.
El viento sopla sin raptarme,
y por algo ha de soplar.
Han de estar creciendo flores sepulcrales
en tu sabia, pasta que tumba las entrañas.

VI

Pienso en el cielo de un lago:
un gran ojo terrible que embadurna a uno de brea
cuando debajo de él mis manos,
las flores que te pongo, no te tocan.
Es un dorso imposible tu abrazo,
el cuello que se cansa para siempre.
Todo muere, en un segundo
el mar se consume hasta cenizas
como el nombre que te puse,
corroído por los cocodrilos.
Así quedaste: juicios de la piedra
en el serrado filo de un borde sin abismo.

VII

Por más que los invoques, no aparecerán.
Los lobos, madre, para acelerarnos las guadañas.
El relente de cal y de hiel y esta sangre
jamás podrán servirme del todo sin ti.
Y solo en el mundo, siento que este mundo
debería arrodillarse para serte fiel como un niño
y hacerte perdurar más que el granito
que se hace polvo entre mis manos.
Antes que las malvas, es preciso
que las flores y las piedras se levanten.

VIII

Madre, sálvate; sálvate de las ondas mecánicas.
Más tener quisiera vuelo que no supusiera
estas alas de salva: no las ves, están aquí.

Serán tuyas si regresas a este lado de la tormenta,
estrellas y vacíos nunca sidos.
Ríe para siempre, no te dejes doblegar
ante el gesto incoloro del vacío,
su blanco beso raído como hueso
de hiena reluciente en la vajilla.
Para que no me llegue tu muerte,
espada de todas las nieves,
o el desperdicio del tiempo
demoliendo mis carnes
como los cien mil ojos brillantes
de cien mil enfilados huracanes
y los miles de terceros ojos
de sus agitados corazones.

IX

Apártame con tu mano
hecha sólo de una uña viva.
No tengo cara para el paraíso
―infierno de mis paraísos―;
tendría que inventarlo y ya no hay tiempo.

Quiero que te entierren en mí, y no en la tierra.

Hanzel Lacayo
Serie tomada de: "Días de Ira" (2008) ©


4.12.2008

Pasillo C, Sala B



Algo has perdido, y no lo sabes.

Enclavas, vestido blanco, escaldado;
una mar blanca de tela arrugada,
luces de teatro mudo, trepidando;
un tubo del cual chupa tu vena;
tu muñeca, cual sanguijuela,
con cinco dedos de uñas crecidas.

¡Algo esquivo has perdido!
¡Algo vino has exhortado al abismo!

No caminarás igual entre los simios.
No ensuciarás: polvo; no pudrirás: hongo.
Te lavaron con zumos jabonosos
todo el día para evitarlo.
Un chorrito húmico de pantano
no podrás tornar en prado.

Nadie trajo flores en tu contra cuando preguntaste:
¿Dónde está mi hijo?
Tú no lo sabías entonces, ni ahora mejor lo sabes.
El telón fangoso de la tarde caerá,
y jurarías no haber botado tus cabellos.

En un repente, lo blanco se ha sextuplicado
y vives topo como al interior de un dado,
ciega de blanco y coronas ceremoniosas.
Nadie sospecha que dentro de ti
el fruto ausente crece cual carbón de hulla,
y prueba es esto de que desde tu vulva
pueda quizás algún día llegar a florecer un diamante.

No sabrías explicarlo, pero estás segura,
segura de que lo recuperarás,
contra imperios y égidas
y los caldos medicinales
y las camillas con cinturones
y las agujas clavadas como dagas
en los pechos convalecientes.

¿Pero cómo se abrirá tu hijo oscuro
si en ti también te has hundido?
Cereza negra con hilos, al pie del fermento del vino.
¿Cómo decantar mente de cuerpo soterrado?
Mujer rota, regresada dinosaurio del pantano,

Yazte tu propia hija, destrúyete del museo y séte: ¡madre!

Hanzel Lacayo
Fotografía: "Domestica" (2008) ©
Modelo: Isabel

3.12.2008

Devuélveme la Perla


A D.E.R.R.

Lo único que puedo decir es que, a pesar de la escoria y el recuerdo ceniciento de la perifieria, queda algo más que la ceniza: ahí, abrigado en sí mismo, abrazado por la lejanía de su perla, está latiendo, haciendo regresar el carbón al diamante, lamiendo brea, lo poco que queda... Si para ti el brillo no es más que un vértigo, déjame morir en mi propia olla; pero no juegues más a encandilar noluntades; no juegues más a herirme, si no vas a recogerme y devolverme la perla.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "Bottom of my Heart" (2008) ©

2.07.2008

Never Be (A D.E.R.R.)



A D.E.R.R

Aquella mañana ―de fondo las nubes se cernían sobre la ilusión de las nupcias y un rascacielo se corría como cuantos en tu mirada ciega― lo dije: Es cierto. Jamás olvidaré. Comprendí en mi verdad lo denso: amor concentrado. Pero la uña que roe las cáscaras para encontrar pintura vieja, al fin y al cabo, esa que compuso la obra maestra, también destruyó. Aquella extinción jamás concertaste. A saber, los escombros son mi nueva casa. Jamás olvidaré: color gemido en que el gris era un preludio del ocre: hojas secas, costras, cartas palidecidas por el tiempo, todos tus gestos concentrados en un día entregados al fuero que tú nombraste: recuerdos. La brisa marchitaba los prados sin ti. Todo por un clamor ilusorio de un cielo dejado atrás: de la costilla, mi vida, ante ti expuesta, que tú has sometido cual dardo al cristal. No supe ver la barrera invisible a tiempo, la espada que penetraba sin quebrar por completo el agua, pero yo soy terroso y sólido; ahora me desborono y no puedes reconstruirme. Y sé muy bien que no alcanzaré a consumir todas las dagas y ansiolíticos del planeta, y que no tengo casta ni soy niño de un antaño en una tribu para ser lanzado a los colmillos de un volcán ―y aunque las llamas como una garra que cambiare constantemente de forma me procuraran, ardería más fiel que el tuyo, mi fuego― y es cierto que un fuego puede apagar otro fuego. Mece, pues, mi féretro; lánzalo a los cocodrilos; disecta mi cuerpo ya vencido por tu frente frío que sólo ha derretido aquel efímero ―ya lo verás― rayo de luz. Porque nadie alumbrará más que yo. Porque la luz es la huella y la huella es eterna. La daga pon en mi lengua y será como una miel caliente resbalando por mi lengua. Las uñas clava en mi memoria y serán cual febles plumas que yo utilizaré para hincharme de alas. Y sé muy bien que he de llegar a ti, y sé muy bien que habrás de despreciarme. Estoy hecho una duna, pero ínfimos entreseres dan vida a cada grano de arena; semillas de siempre soñarán para siempre tu lluvia; los frutos de ahora marcescerán dentro de mí y brotaré convertido en una naturaleza muerta. Soy la cera en tu nombre de metal fundido; yeso en tu masa, aguas finales. Y sé que es tarde, aunque trataste, finalmente, de ceder. Esos días de ayer se entrecruzan con los de hoy para forjar los días del mañana como un látigo. La vida es fenecer. El pan es víbora. Todo lo bueno que toco, me muerde. Sólo tú puedes podrirme. Y ya no estás aquí. Estoy congelado en el tiempo: joya de veneno machucada en tu tiesto. Eres mi atmósfera, y ya no estás aquí. Y ya no puedo ser en el vacío que tu vida ha descocido para mí. Déjame morir: más no podrías hacer. Y desde mi muerte te lanzaré una flor que no me puedas devolver, y cuando veas a él en su porte de mármol sereno en su latitud de ciénaga, porque toda su privamera quizá sea arrasada también por otra huella, seguramente te preguntarás: ¿quién es éste al que elegí? Y yo estaré bajo tierra narrándole a las pupas que no comporten alas cuando salgan de la tierra: alguien siempre las cortará; resérvense las huevas, y descansen en las páginas futuras de la paz: silencio mortal, infinito, tan hermoso y doloroso como un grito de algo que en mí para ti no tiene nombre.


Hanzel Lacayo
Fotografía:Fotografía: "Never Be" (2007) ©

2.05.2008

Aviso de Rapto


De alguna forma, las piezas tendrán que irse ordenando, hasta reconstruir el paisaje limado por el inclemente sol. La lluvia jugará juez y parte; todas las aves se pronunciarán, como la hierba con sus mensajes en clave y poco a poco, cada hiedra se replegará. Tan acostumbrado estaba a vivir bajo tierra ya, pero tú tendiste en mi palma una cueva, y te vi crecer, surgir a través de la pared, hendir las piedras, y ahora todo apunta hacia afuera, hacia una nueva luz. Saldré por ti de mi cárcel. Te rescataré del mundo. Te llevaré a vivir dentro, animal de afuera.

Hanzel Lacayo

Fotografía: "The View" (2008) ©

1.10.2008

There's a trace of you in my eyes

Love fades and I…
I know I should not land.

Today's waters mean tomorrow's ice.
Today seems yesterday´s forever.

I will create the need of being colder:
no wing of mine was meant for fire.
But I wish and I want and I lack!
To be no more than a winter gravestone.

My dead heart is warm, but not for love.
Hope may be rotting itself.


Hanzel Lacayo


p.s: How we hate silly poems, silly honest poems...



1.02.2008

Transatlanticismo



Hay agua donde deberían haber
paredes de laberinto con espinas,
dulce vapor desesperado que yerra labios,
sesos que se riegan laboriosos
en una madrugada homicida,
islas de nunca saber,
torres de legos de un mañana atroz
que caen para una sola vez.

Y en lo profundo
de este desacato fraudulento de razón,
sazón a muerte queda
atrapada en nudillos de garganta,
puños por boca y uñas por ojos,
sables por dientes que arrancaron
el silencio y la animadversión,
esculturas de sal en una mar vista
con una muy dulce melancolía
desde la última ventana equivocada.

Sin archipiélagos de por medio,
porque un día, a propósito del abandono,
hasta mis islas se fueron separando.

Debo ser otro yo quien lastre
la sangre que corre por mis venas
desde otro lado de ti.

Y sé que dirás cuando nos mates,
arrullando mis ojos aterrados:

Un dolor mayor suprime uno menor.
Pero en mí ya son irrepasables los pináculos.

La cima es el inicio de un punto
que empieza a consumirse hasta desaparecer,
y nadie nacerá para serrar con frases
las puertas de pochote
que deseo traspasar para vivir.

Hanzel Lacayo
Poema tomado de: "A Contenciones, Conspiraciones" (2006) ©
Fotografía: "Crying a River" (2007) ©