4.12.2008

Pasillo C, Sala B



Algo has perdido, y no lo sabes.

Enclavas, vestido blanco, escaldado;
una mar blanca de tela arrugada,
luces de teatro mudo, trepidando;
un tubo del cual chupa tu vena;
tu muñeca, cual sanguijuela,
con cinco dedos de uñas crecidas.

¡Algo esquivo has perdido!
¡Algo vino has exhortado al abismo!

No caminarás igual entre los simios.
No ensuciarás: polvo; no pudrirás: hongo.
Te lavaron con zumos jabonosos
todo el día para evitarlo.
Un chorrito húmico de pantano
no podrás tornar en prado.

Nadie trajo flores en tu contra cuando preguntaste:
¿Dónde está mi hijo?
Tú no lo sabías entonces, ni ahora mejor lo sabes.
El telón fangoso de la tarde caerá,
y jurarías no haber botado tus cabellos.

En un repente, lo blanco se ha sextuplicado
y vives topo como al interior de un dado,
ciega de blanco y coronas ceremoniosas.
Nadie sospecha que dentro de ti
el fruto ausente crece cual carbón de hulla,
y prueba es esto de que desde tu vulva
pueda quizás algún día llegar a florecer un diamante.

No sabrías explicarlo, pero estás segura,
segura de que lo recuperarás,
contra imperios y égidas
y los caldos medicinales
y las camillas con cinturones
y las agujas clavadas como dagas
en los pechos convalecientes.

¿Pero cómo se abrirá tu hijo oscuro
si en ti también te has hundido?
Cereza negra con hilos, al pie del fermento del vino.
¿Cómo decantar mente de cuerpo soterrado?
Mujer rota, regresada dinosaurio del pantano,

Yazte tu propia hija, destrúyete del museo y séte: ¡madre!

Hanzel Lacayo
Fotografía: "Domestica" (2008) ©
Modelo: Isabel

1 comentario:

Anónimo dijo...

Muy buen poema, Hanzelito. Bien intenso, igual que la fotografía. Gracias por el libro, y espero que podás sacar tu otro libro!!! :)