4.04.2011

Hasta el fin


La pesadumbre más exquisita y la voluntad más pertinaz sustentan –y también martirizan– esa poesía densa, ardua, setenta veces siete meditada, que constituye para el público lector un reto intelectual, pues desecha “eso que tiene mucho / de reiterativo y que todos anhelan oír”. Con mayor equilibrio que en sus libros anteriores, el autor integra a su discurso poético las vistosas palabras desusadas de las que hacía gala el modernismo, junto con los vocablos especializados provenientes de diversas áreas del saber, y no nos deja adormilarse sobre las armonías. Es toda una “insurrección solitaria” contra el empobrecimiento del lenguaje. Con pleno derecho advierte el poeta que sus tinieblas se reflejan en diamantes.

Helena Ramos

1 comentario:

Waldir Ruiz dijo...

Totalmente de acuerddo, muchas
veces esa búsqueda subyuga los sentimientos del poeta, aunque se desboquen como el río sobre el mar, se buscará siempre la forma exquisita de traducirlos y dejar esos sentimientos en palabras llenas de arte para la posteridad.....