9.21.2011

Dios escribió tu nombre en mi sangre


Dios escribió tu nombre en mi sangre
con un hilo de labio
que se malea con la media tarde
tejiendo una red que al mar
retrae con el horizonte.

Me atrevo a oscurecer de día
y por las noches levo brillo.
Como el tiempo que las uvas
han cometido en las ánforas,
pero alguien se ha bebido todo el vino.

Las voces, los cuerpos y otra silueta
reservada para las traiciones,
la sinuosidad de una nuca embustera
y el arco de la espalda baja
que sin disparar una flecha, me caza.

Hemos sido dos los depredados
y al unísono, dos depredadores.
Nada de eso contra mí corrompe
ningún encanto del diablo,
si mis ojos se mecen en tu tiempo,
y el tiempo meces en tus ojos.

Dios escribió tu nombre en mi sangre.
¡Y quién puede huir de la sangre!


Hanzel Lacayo
Tomado de: "Hasta el fin" (2011) ©

9.10.2011

Cáliz


Toda mi vida gira en mi cara,

y mi cara es cual boca

ante una ciega tribuna:

hablando sin decir nada

—decir sin ser escuchada—.


Ojo hay ninguno

en mis senos óseos

que sí certifican el brillo.

Y soy un espanto seguro

en los más fastuosos ojos

enfilados en primera línea.


Mi valor conmueve todos los derechos

debatidos entre cara y triángulo.


Y a pesar de que nunca

podré estar quieta,

el sudor de tus manos
es lo único que ha hecho

distinto mi sarro

al de otras monedas.


Hanzel Lacayo
Tomado de: "Hasta el fin" (2011) ©

9.07.2011

Genealogía


Gusano precede a gusano;
no puede preceder a otra criatura.

Ni del lobo nunca os naceréis ovejas,
aunque un día os ocurriera:
cayera sacro óleo en vuestra lengua infernal.

De redenciones, obediencia al culto,
tallo derecho al devengar lo concreto.

¿Qué tiene por vulgo el corazón,
sino pretender cambiar por fuera?

Lobos sois y lobos pereceréis siempre:
mordidos o mordiendo,
bajo disfraz o a cuero expuesto.

¡Basta de pretender!

Hanzel Lacayo
Tomado de: "Hasta el fin" (2011) ©