11.29.2012

Pronto: "Maletas ligeras" (microrrelatos)

Muy pronto estaré colgando "Maletas ligeras", libro de microrrelatos que me divirtió mucho escribir y cuya ilustración de portada, diseño y cuidado de edición están a cargo del incondicional Alberto Sánchez Argüello, sin quien este proyecto no podría salir en diciembre. 

A continuación, una muestra:




...al principio de este minicuento 

La piedra continuó rebotando sobre el agua hasta llegar...

Renacimiento 

Nació hace un segundo. Nueve meses atrás entró a la matriz. Se desconoció, se partió en dos: Uno se fue por la trompa; el otro, por la uretra. 

Sedante 

Luego de ser acorralada, la oveja ultimó saltar de un lado a otro sobre la cerca hasta que los lobos se quedaron dormidos. 

Aún no sé cómo llegar 

En tu mapa no dejaste instrucciones sobre cómo, cuándo ni dónde debía abordar el tren descarrilado. 

Cambio de parecer 

Cuando llegó al calabozo encontró tan pérfida a la doncella, que prefirió desposar al dragón. 

El barco antes de ser tragado 

Algunos pensaron que se trataba de un voraz remolino; otros, de una yuxtaposición del hemisferio en torno al Triángulo de las Bermudas. Pero la causante fue la gran Tortuga, que abrió su boca en ese instante para bostezar. 

El último día de los dinosaurios 

El asteroide desnudaba la tierra con pinzas, cuidadosamente dos o tres océanos seleccionaba, mientras yo tallaba sobre tu espalda, el último día de los dinosaurios. 

Tercer ojo 

Éste era un cíclope con un segundo ojo. Éste era un cíclope de superior intuición. 

El estrangulador 

Con tal fuerza retorció sus medias hasta que ya no gotearon más. Al colgarlas en el tendedero, lamentó que las blancas plumas siguieran desprendiéndose. 

Los mutilados  

Ambos se acostaron y, sin cerrar los ojos, se quedaron en silencio. No se tomaron de las manos; tampoco dijeron nada. (No tenían manos y no había nada qué decir). Sólo los pies, no mutilados, amantes de guerra, se tomaron de los pies. 

A sangre fría 

No conforme tras haberle arrancado los ojos, el cuervo prosiguió con el corazón.

Todo en orden 

La reina se petrificó y el rey infartó segundos antes de irse. Los peones evolucionaron hasta alfiles. Las torres cayeron como fichas de dominó y el ajedrez por fin se jugó con damas y caballos de verdad.
 
Banal 

Luego de saltar arduamente de libro en libro, la zorra por fin alcanzó las uvas en esta fábula y comprobó que sí estaban verdes. 


Hanzel Lacayo (2012)