3.25.2013

La vuelta a la cabeza en ochenta mundos




Les dejo un poema, con un epígrafe de Miguel Mercado-Centeno que dice: "Sólo me quedaba la sensación de haber eliminado a quién de viejo quizá me diera un vaso de agua."

LA VUELTA A LA CABEZA EN OCHENTA MUNDOS

Tomo el insomnio del Cíclope;
el cono que se agita sin llegar ya a horadar
el misterio de la perla en el ánfora llameante.


Sus gotas queman con su punta de ácido cortinas
que simulan del naufragio mástiles y velas,
en una vuelta a ochenta mundos
con todas las noches que pueden asomar
por una sola cabeza.


Con su ojo oscuro el futuro regurgita;
con su pasta untada bajo los cuerpos en la caverna
que no emiten sombra propia,
y a su vez, son las sombras.


Las sobras, que cobran deuda en vida;
lobos que la sociedad depreda,
fuga ciega que sin planos
en un breve escape avanzan
a su nunca lunar porción ultraterrena.


Aquí y ahora, emplastico vivos
a dos o tres de mis hijos quienes de viejo
podrían darme el vaso de agua,
y a quienes deberé explicar que el Cíclope
debió llorarlos en otro cántaro.


Poema por: Hanzel Lacayo © 2013
Música de fondo, "El más allá" por: Hanzel Lacayo © 2013

3.21.2013

Becoming the planet


Uncalled and unchained
one day you had to notice
the slice of her gore orbit;
a ring so-called invisible,
yet obvious to the blind.

We chained thousands of billions
of inextricable events;
the eon after eons whitened scalp
no wisdom ever bordered
with impure dictated knowledge
of quasars, pulsars, dwarfs...

Almost a planet that, if ever existed,
would be drained already.
The planet and its satellite!
Dancing, dwelling, quelling
in non reciprocal conciliation
but mutual rearrangement: 
innocuous separating diameter,
both agreeing to not touch.

But the day comes when the tongue
leans to learn to smell her womb,
unleash a licking bridge to agony
-the two that die to become one-,
an ending song that happens once,
for once in my light 
and devils' weightless taste:

I am so sorry, dear,
I had to eat you suddenly.
Here we are for the first time
(and we meet again so tender),
no ice nor rocks, but hydrogen;
little pouring fusing waltz,
blending eras, wounds meteorized,
our craters caged back to the core,
in a non-poisonous constellation,
no myths sustained to be adored
under the arguments of a cliché,
love stories, wars and animals.

If we had to die to be reborn again,
I had to eat you now.

Hanzel Lacayo (2013) ©
Fotografía: "A landscape" (2006) ©