11.28.2013

"Diálogo con el Señor Muerte"


Usted devoraba ostras en la costa.
Yo desvelaba la distancia en el puerto
desde mi ventana dorada
en mi casa de arena lacada, y lo vi:
Se acercó, iluminó mi puerta, y abrí.

—¿Quién llama?
—Soy el Señor Muerte.
—No tengo tiempo para sus flores secas.
—No he venido a discutir ninguno de mis pistilos.
—¿Vendría en otro monumento?
—No puedo ser más inadecuado que esto.
—¿Podría esperarme hasta el cansancio?
—He sido labrado para deshojar el tiempo 
    que convenga.
—¿Cuáles son sus pretensiones?
—Significar todo para usted.
—¿Por qué su empeño?
—Mi pureza mortal es la más leal de las purezas.
—¡No ve que hace mucho calor!
—He traído unas escarchas para ello.
—Si le dejo entrar, ¿me dejaría verlas?
—Tómelas desde ya.
—No me las creo.
—Tiene que pasar por el otoño primero.
—No tengo demasiado tiempo.
—Traje eternidad para probárselo.
—Veré qué pasa entonces.
—Déjeme pasar y lo verá.
—Adelante; comencemos.

Hanzel Lacayo ©
Tomado de "El libro de las separaciones" (2014)

* * *

Porque la Muerte "no es una mujer/con el cráneo pelado y una corva guadaña/entre las manos"...

No hay comentarios: